Enríquez de Valderrábano,
introducción de Silva de Sirenas (1547)
Edición crítica y transcripción por Richard Pollard
He tomado el texto de la edición original de 1547. He modernizado la ortografía, notando los cambios en las notas de cita; el lector será informado de cada variación fonética una sola vez. Así cuando ven “perfectión” en las notas de cita, el lector sabrá que todas las palabras siguientes con esta desinencia -tion contaban con la misma ortografía. Como su compatriota Fuenllana, escribe aquí Valderrábano una suerte de tesis estética, mostrando su cercanía a la mitología griega, justificando su libro de la vihuela mundana con muestras, o migajas de una educación humanista. Representa en sí un documento curioso para el guitarrista curioso que quisiera ―y debería en realidad― aprender más sobre la historia de su instrumento. Y aunque la guitarra no fue descendiente directa de la vihuela, ésta ocupó la posición que la guitarra tomaría en su lugar, aunque haciendo aún menos hincapié en la cultura clásica puesto que el guitarrista se alejaría de las teorías musicales para voz y la estética grecorromana que fue tan común durante el renacimiento. Podemos lamentar un poco el hecho de que los guitarristas del siglo XXI no saben el latín, ni la mitología, ni se inspiran en ella, pero siempre se puede rescatar la cultura, o bien desde las letras o las costumbres, así que hay esperanza todavía.
Mi proyecto a largo plazo será publicar todas las introducciones de los libros vihuelísticos del siglo XVI, con notas explicatorias y el texto hasta cierto punto modernizado. Cualquier error que haya será de mi mano y que el lector me disculpe: la primera modernización en línea de este texto en el siglo XXI, hecha en 2019, y no dudo por un instante de que las próximas ediciones serán aún más completas, y no olvidemos que el mismo Valderrábano nos dijo que enmendemos cualquier error que encontremos en su libro, así los próximos traductores, editores y musicólogos podrán hacerme la misma gracia. Y hoy día a través del internet y YouTube, podemos buscar la música de los compositores que en los que basó Valderrábano para hacer sus arreglos o «entabulaturas». Así que es un buen momento tanto para el músico como para el músico historiador para gozar y apreciar esta música y estas tradiciones musicales españolas que todavía perviven en nosotros en pleno siglo XXI. Vale.
AL ILUSTRÍSIMO SEÑOR
Don Francisco de Zúñiga 1Conde de Miranda.
Sócrates, que fue tenido entre los filósofos2 de su tiempo como verdadero oráculo, decía3 que cuando se juntaban4 en el ánima todos los deseos5, afectos6 y movimientos de ella7, y obedecían a la Razón, se hacía de todo como de voces8, acordes una armonía tan excelente9 y suave, que despertaba al hombre, y le hacía venir en consideración del movimiento y consonancia de los cielos; y a ésta llamaba él verdadera música, y no sin causa, ca al10 entendimiento del hombre música es de gran perfección11, que con él se acuerdan las potencias12 sensitivas e intelectivas13, de do nace14 la consonancia de la razón, del conocer, del sentir, del entender y del juzgar lo bueno para huir lo malo. De que el divino Platón decía que la música principalmente nos fue dada para templar y moderar los afectos y pasiones del alma. Fue tan estimada que, para encarecer la filosofía, el mismo Platón y antes de él15 los Pitagóricos16 la llamaron Música, por serle semejante en sus efectos. Esta música se causa y perfecciona17 de siete Sirenas18 que hay en el alma, que son siete virtudes, las cuales despiertan el espíritu19 con su concordia y armonía, para sentir y conocer las cosas divinas y humanas, y el gran bien que de este20 conocimiento se sigue. Ésta en ninguna criatura terrena la puso Dios con tanta razón y perfección como en el hombre, ni en los instrumentos de cuerdas como en el de la vihuela. Y así21 es que lo que los sabios antiguos y todos los demás en loor de la música escribieron, parece claro que con más razón se debe atribuir a la vihuela, en que es la más perfecta consonancia de cuerdas. Entendiendo pues yo esto ansí (ilustrísimo22 señor), y habiendo23 visto lo que otros en este arte han escrito, pareciéndome que aún se pudiera alargar, según lo que en ella se pueda aclarar de tanta profundidad, me atreví a hacer esta obra y ofrecerla24 a vuestra señoría, que tan bien lo entiende, debajo25 de cuyo amparo osase salir a luz y tomase valor, que con tal favor y defensa, bien sé, estará segura de los que la quisieren reprehender y calumniar. Nuestro señor, etc.».
PRÓLOGO
«Como todos los hombres (según los sabios) naturalmente desean saber, y a todo género de ciencias y conocimiento de cosas de su inclinación y naturaleza fácilmente se provocan, ansí de todas la que más se proporciona con nuestro entendimiento y razón y la que más se concierta con la compostura y ánima del hombre, es la música, ca tiene gran similitud con el oído, y ambos con el espíritu. E aun no sólo (como dijo el divino Platón) todo género de música es obra de Dios, pero aun (como dice Estrabón26) fue inventada para su gloria y alabanza. Yo, pues, (amigo lector), como uno de sus amadores y de la vihuela, después que de la niñez me arrebató los sentidos y me trajo en pos de sí, aunque a los principios más fue mi intención satisfacer al apetito e inclinación que ganar nombre de músico, empero27 de lo que con el arte, con la naturaleza, con estudio, con industria, con trabajo, mediante la divina gracia en muchos años pude alcanzar28, me atreví a hacer esta obra para que con más presteza y facilidad, por la cifra, se enseñen y acrecienten los aficionados de ella, probando a tañer cosas grandes, medianas y de menores quilates, cada uno conforme a su mano y habilidad, por manera que el provecho fuese común a todos de tan honesta ocupación, a la cual di por nombre Silva de Sirenas, por la variedad y diversidad de cosas que en ella se hallarán. En que, si verdad se puede decir sin arrogancia, demás la variedad de música que contiene, se hallarán muchas novedades, ansí en arte y aire29 de obras compuestas y fantasías remedadas a composturas de famosos músicos, como industria e30 invención para tañer dos juntos en dos vihuelas, por diferentes tonos y consonancias, que creo será cosa nueva, y otros muchos primores, que verá quien con atención lo mirare y probare31, y entenderá, que no se pudo hacer sin mucho trabajo, en el cual siempre tuve respecto hacer fácil el artificio y aprovechamiento de ello. El que se inclinare, pues, a cosas tales y se paseare por la selva de este libro, también32 gustará de otras composturas33 de música regida. Primeramente sobre canto llano, que es el fundamento para entenderla, y otrosí hallará Motetes, Canciones, Dúos, Partes de Misas34, Sonetos, Pavanas, Villancicos y diferentes diferencias para discantar, en lo cual hay fácil y dificultoso de tañer, según los grados que señalaremos. Puse algunas composturas exquisitas, ansí, por excusar35 el trabajo que se tuviera en buscarlas y sacarlas del canto de órgano36 y ponerlas en la vihuela, como porque el que pusiere de las que tengo puestas, especialmente si cantare la voz colorada, espere que sacará el fruto que a mí me ha aprovechado. No puse glosa en todo lo de compostura, porque mejor y con menos dificultad se pueda tañer y cada uno glose según su mano, y porque la música que ahora37 se compone lleva tanto contrapunto que no sufre glosa, aunque en algunos puse la que convenía como muestra para los que la quisieren tañer. ¶Escogí esta manera de poner en breve muchas cosas diferentes, coligiendo38 de muy graves y aprobados39 músicos lo más provechoso y apacible para la vihuela y lo más dulce y sabroso para buenos oídos y aficionados de ella, ansí porque perseverar en una cosa suele engendrar ligeramente40 fastidio, como porque la variedad y brevedad suele ser siempre agradable. Bien sé que muchos murmurarán de esta obra y de su autor41, poniendo faltas en la invención, en la variedad, en la brevedad, en la compostura, en el artificio de ella. Sólo tengo que responder que no pude satisfacer a todos, y a quien esto no le bastare, yo ganaré con que pase delante. Quisiera imprimir siendo vivo42, porque, si algún descuido43 o error44 hubiere45 de que sea avisado, le pueda reconocer46 y enmendar. Yo tomaré este cuidado, y el lector músico de noble y generoso corazón le tendrá47 de favorecer este mi trabajo cualquier que sea, pues le tomé para dar alivio y descanso a los estudiosos de la Música de este instrumento, que comoquier48 otros hayan49 dado este aviso de cifra50 con arte e industria bastante, asaz viva y agudamente (aunque aquí se hallarán otras muchas cosas diferentes, en aire, en mano, en arte, en espíritu, en postura, en facilidad, en invención), contentarme he, si no pudiere tener lugar entre los primeros o segundos, a lo menos en los terceros. Gocen pues de estos trabajos ajenos51 los amadores de la Música, que sabrosa es, y después de haber probado lo uno y lo otro, templadamente juzguen.
MUSICE LAUS, NULLO AUTHORE52
Una de las cosas más excelentes y de gran perfección que Dios crio en el entendimiento del hombre ―amigo lector― y más conveniente y necesaria para él, fue el artificio y conveniencia de la Música, ca por ella venimos en conocimiento53 de las cosas divinas y humanas y de su concierto y compostura, y otrosí en consideración de la orden y consonancia con que todas las cosas dispuso; con ella, pues, fabricó Dios las esferas superiores, que son los cielos, tan sabia y divinamente, con tanto concierto y compás, que de su curso y revolución, (como dijo Pitágoras), se causa suavísima harmonía de voces acordes en diversos espacios, de que los bienaventurados en él gozan, a cuya imitación los sabios compusieron la vihuela y otrosí aquella dulce y perfectísima consonancia que los músicos llaman diapasón. Con ésta crio la tierra y los otros elementos en su rededor, entre los cuales puso tanta concordia y conveniencia, que, aunque diferentes, con el artificio de su armonía y concierto tienen en peso54 a su compañera la tierra en el fiel y medio55 de los cielos, con cuya música y templanza se crían y producen todas las cosas en ella. Con esta música, pues, este gran mundo se gobierna, y el pequeño mundo que es el hombre, con música de los cuatro elementos se mueve y rige, ca el ánimo del hombre, como dijo Aristóteles, o es música o tiene música y armonía; el hombre, luego, música es y con música está compuesto, a quien de todos los animales el conocimiento, ejercicio y juicio de ella naturalmente conviene. Y así parece que el hombre perfecto, según los Platónicos, en movimiento razonable consiste, y el movimiento en orden, la orden en ritmo56 y armonía, que es cuenta y consonancia de cuerpos y voces; y la armonía en coros57 ordenados, conviene, pues, por naturaleza al hombre, que sólo conoce esta cuenta y orden de armonía que de razón nace, ca la música, ¿qué otra cosa es, sino orden, razón, concierto y templanza, de que la religión nace, la filosofía, las artes, las virtudes y vida perfecta que en música están fundadas?58
¶Con música, luego crio Dios todas las cosas visibles de este mundo inferior y las invisibles y aparentes del superior, que lo de esta baja esfera59 por las de arriba se gobierna y aun por lo de acá lo de allá se conoce. Por la música, pues, conocemos a Dios, con Música de coros le honramos60 y santificamos61, ca con ella quiere Dios ser alabado y glorificado. Y así es que con música le sacrificamos y solemnizamos62, que los divinos oficios con música se celebran, los sacerdotes con música enseñan la religión y culto divino a los seculares, y63 los santos64 templos con música están fundados. Con música, pues, nos acercamos a Dios y Él a nosotros, y finalmente con la música crece la caridad65, la piedad, la contemplación y devoción de los fieles, ca con la música se enciende el espíritu, y se levantan los ánimos en alabanza y conocimiento de su criador, con que la santidad, la perfección y gozo del sumo66 bien se consigue y alcanza, de que el divino Platón decía que la Música era don y obra de Dios, para descanso, consuelo y recreación del hombre. Y otrosí, para gloria y alabanza suya. Divina cosa es, luego, la música y muy provechosa y necesaria para el hombre, y digna que todos los buenos y sabios la deprendan67 y traten con el entendimiento. Esta, pues, hace a los hombres apuestos, concertados, mansos, tratables, limpios, humanos, humildes, osados, animosos, de buena condición y conversación, y finalmente engendra otras muchas y grandes virtudes en sus amadores, de do nacen las buenas y loables costumbres. Con ésta crece la concordia y amistad entre los hombres; con ésta el sosiego del cuerpo y mansedumbre del ánima se perfecciona; con ésta todos los hombres, (como dijo Platón), se provocan a compañías y ligeramente68 se ayuntan69 a fiestas y regocijos, y finalmente con la música las gentes y pueblos se alegran y creen, y las repúblicas, en buenos y sabios gobernadores, se adornan y aumentan70. Ca con música enseñaban los sabios las artes, las virtudes y las buenas costumbres a los que poco sabían, como de Orfeo71, de Lino72, de Museo 73y de Anfión74 muchos escribieron. El mundo, luego, el hombre, el alma, la religión, los sacrificios, las virtudes, las artes y repúblicas en música consisten, y de música tuvieron principio. ¶Con razón, pues, los antiguos gentiles atribuyeron gran gloria y veneración a la música, ca es de gran fuerza y eficacia, y de insigne provecho y remedio para los humanos. Y así claro parece, ca al remador el cantar le anima, a quien la voz y mando del Maestro dio principio, al mísero la música le esfuerza, al entristecido alegra, al enfermo recrea, al caminante alivia, al cuidoso75 descansa, al doloroso consuela, al solo pastor en los yermos acompaña, a los sentidos de los infantes mueve, y con ella a los enojados niños las amas acallan, y finalmente a todo linaje de hombres y edades es apacible la música. De do, no sólo la hicieron arte liberal y digna de nobles y cortesanos entendimientos, pero aun en todas las otras artes y disciplinas la entremetieron y mezclaron. Con ella ponían valor en las repúblicas, leyes y costumbres, y aun con ella daban arte y gracia a todas las cosas que escribían76 y trataban. Y así claro parece que los grandes oradores en música fundaban sus oraciones populares, con música adornaban sus razonamientos en el Senado, con consonancias y ritmos pulían77 los períodos y cláusulas, con tonos músicos concertaban la suavidad de la voz entonando cada cosa con lo que significaba, y finalmente con música concertada moderaban el rostro y componían el movimiento de todos los miembros y cuerpo. Con consonancias, pues, movían, aplacían, enseñaban y persuadían la razón de lo que más querían. Quien dudara del grande artificio de música en que los poetas van fundados y de la medida de ritmos y consonancias de sus versos y compostura, ca con ella instruyen, deleitan, incitan y aficionan, y aun arrebatan los ánimos de los oyentes, de que el divino Platón decía que toda la poesía no era sino una imitación y traslado de la música, de que el saber de cosas honestas desciende. Y así parece que los antiguos a unos mismos78 llamaban músicos y poetas y sabios, y aun los primeros teólogos que de cosas divinas hablaron, músicos y poetas fueron, conviene a saber[:] Mercurio, Trismegisto79, Orfeo, Lino, Museo, Anfión, Tamiris80, Olimpo, Marsias81, Conus82, de quien la deprendió Sócrates, y otros muchos. Las musas (dicen los poetas), inventoras fueron de la música y de las liberales artes. Las sirenas83 de Homero con cantos y versos consonantes aprometían ciencia y conocimiento de cosas de inmortalidad, si se les creyera. También el Apolo84 Délfico en verso músico daba sus oráculos y respuestas, y otrosí las Sibilas sus profecías. Antiquísima cosa es, luego, la música, pues, como dijimos, del armonía de los cielos tomó fundamento y de su hacedor. Fue tan tenida de los Lacedemonios y Atenienses antiguos, que, como dice el mismo85 Platón, tenían por muy usada costumbre y ley enseñar a los hijos de los nobles letras y música, en especial de la vihuela. Esta misma costumbre tomaron después los Romanos, y aun por ella se olvidaron algún tiempo de otras artes. Conocido, pues, el provecho que de ella se seguía, muchos sabios filósofos se preciaron de ella, como Pitágoras, Aristóxeno86, Ismenias87, Asclepíades88, Jenócrates, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Galeno, Plutarco, e después el santo Boecio, y aun algunos, después de viejos, le empezaron a deprender, como de Sócrates refiere Cicerón, que en la postrera edad deprendió a tañer vihuela; y otrosí grandes y señalados capitanes la deprendieron a tañer y cantar con ella, conviene a saber: Aquiles, fuerza del ejército griego, de su maestro Quirón89, y Epaminondas90, varón principal de la Grecia, y otros muchos. Y ansí es que en todos los banquetes91 y regocijos que en Atenas los nobles y sabios entre sí hacían, cantaban a instrumentos músicos de vihuelas y flautas de mano en mano, los valerosos acontecimientos y señaladas hazañas que insignes capitanes en servicio de su república y por libertad de su patria habían92 hecho. Creo porque con más voluntad se oyese y con menos trabajo se conservase la memoria de lo pasado, y que de esta manera no perecería la historia de personas y hechos notables. y aun porque con la suavidad y consonancia de voces y cuerdas se encienden y levantan los ánimos de los que oyen y ligeramente se incitan a amar e imitar aquello que con artificio de música se canta y consuena. A esta causa fue reprehendido y aun tenido en poco de menos sabio el valeroso capitán y no menos filósofo Temístocles, porque en un banquete no supo tocar una vihuela. Autores graves93 escriben que los antiguos griegos usaban de un género de música que llaman Frigio, para entrar y cometer a los enemigos en las batallas, porque encendía la sangre en esfuerzo y animaba los corazones a mayor fortaleza y osadía; y que otrosí los soldados y ejércitos de los Lacedemonios se mudaban y acometían con ritmo y compás de flautas, porque 94todos se moderasen y anduviesen en orden y consonancia y no más el uno que el otro, como hoy95 día se hace, y ansí es que la diferencia de los instrumentos y tonos de la música, (como dice Aristóteles), causan diferentes movimientos y mudanzas en los ánimos de los que oyen, que unos mueven a alegría, otros a tristeza, a otros a contemplación, otros a sueño, otros a furor, otros a lascivia, otros a templanza, otros a mansedumbre y concordia, otros a castidad y devoción, otros a osadía y esfuerzo y a otros diversos afectos. De donde los griegos celebran cinco géneros de música, de cinco provincias, de tanta eficacia y perfección, que tales paraban los corazones y voluntades de los oyentes, cuáles eran sus tonos y consonancias, conviene a saber: de los Frigios, de los Dores, de los Lidios, de los Tónicos96 y de los Eólicos97, de que los antiguos músicos hicieron arte. Esto conocemos asaz en los poetas que con música y consonancia, como dijimos, componen sabiamente sus versos con tanta cuenta y razón98 que los llamaron números, y en tanta diferencia de composturas y ritmos, que mueven los afectos que arriba nombramos. Esta diversidad de tonos, sones, consonancias y ritmos de debida proporción, con otros muchos primores músicos, se hallan en una vihuela, todo junto y más perfectamente que en otro instrumento alguno. Ca en la vihuela es la más perfecta y profunda música, la más dulce y suave consonancia, la que más aplace al oído y alegra el entendimiento, y otrosí la de mayor eficacia que más mueve y enciende los ánimos de los que oyen. Muchas cosas podría traer en loor de la música y de la vihuela, pero déjolo, porque todo lo que se puede decir y está dicho de ella no iguala99 al loor y gloria que merece, aunque nadie la vitupere.
IN HENRRICI SUMMI MUSICI SYRENAS EPIGRAMMA100,
NULLO AUTHORE101.
QVISQVIS dulcisonos musarum gnoscere cantus
Gliscis, et Aonis 102consona fila lyrae,
Audi Demodochum 103sacrum, quem doctus Apollo
Edocuit fidibus, quem comitesque nouem
Naturae gnatum dices, artisque mirandae
Mirificos alta qui tonat arte sonos.
Diuinum credas resonantem Poeana104 carmen,
Et per septenos plectra mouere polos.
Huc pete, pelle moras, non sunt hic horrida saxa,
Quae in mare Sirenum105 praecipitare solent.
Innocua oblectant hae cunctos voce camenae106,
Et retinent tutas carmine et arte rates.
Non Acheloides 107sunt hae, sed Calliopides108,
Nec nantes mergunt, sed tamen ore placent.
EIVSDEM NVLLI TETRASTICHON
ITHACVS ad cantus Syrenum clauserat aures,
Ne patriae oblitus carmine, saxa colat.
Si sapis ad nostras, o Lector dirige, cursum,
Nulla vado hoc leui tristia fata iacent109.
EPIGRAMA
A LAS SIRENAS DE ENRIQUE,
SUMO MÚSICO,
DE AUTOR
ANÓNIMO
Quienquiera que desees conocer los cantos
dulcísonos
De las musas, y las cuerdas consonantes de la lira
aonía,
Escucha al sagrado Demódoco, a quien el docto
Apolo
Enseñó con las cuerdas, junto con las nueve
compañeras.
Dirás que es hijo de la naturaleza y de arte
admirable,
Él que con arte elevada hace resonar sonidos
maravillosos.
Creerás divino el canto resonante del peán,
Y
que los plectros mueven los siete polos.
Ven aquí, aparta las
demoras: no están aquí las horribles rocas
Que suelen
precipitar al mar de las Sirenas.
Estas inocuas Camenas deleitan
a todos con su voz,
Y retienen seguras las naves con canto y
arte.
No son éstas hijas de Aqueloo, sino de Calíope,
Ni
hunden a los nadadores, sino que agradan con la boca.
TETRÁSTICO
DEL MISMO AUTOR ANÓNIMO
El Ítaco había cerrado sus
oídos a los cantos de las Sirenas,
Para que, olvidado de su
patria por el canto, no habitara entre las rocas.
Si eres sabio,
lector, dirige tu rumbo hacia nuestras Sirenas:
En este ligero
vado no yacen destinos tristes.
RELACIÓN DE LA OBRA
Pues que la intención del libro se ha declarado, conviene decir las reglas para entender la cifra y particulares cosas que en él se contienen. Primeramente las seis rayas siguientes, que debajo están figuradas, son las seis cuerdas de la vihuela, tomándolas de esta manera:
¶ En estas seis cuerdas se muestran las siguientes cifras, que son los números para conocer el valor de cada traste, contando de uno hasta diez, ejemplo: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, X, salvo esta letra 0 que en la cuerda que estuviere se ha de tocar en vacío, de manera que las presentes cifras os han de servir a mostraros en qué trastes se han de poner los dedos en la vihuela, como aquí está figurado.
En el primero traste, la sexta.
Quinta, en el tercero traste.
Cuarta, en el tercero traste.
Tercera, en el tercero traste.
Segunda, en el primero traste.
Prima, en el primero traste.
¶Cuando las cifras están una después de otra, tañerse han las cuerdas de la vihuela una después de la otra, como arriba os está figurado; y si vienen dos o tres o cuatro cifras juntas frontero unas de otras, tañerse han las cuerdas de la vihuela juntas, como aquí se figuran:
¶Pues que ya se ha tratado de las seis cuerdas y trastes de la vihuela, es menester saber el compás y aire con que se ha de tañer la música del presente libro. El compás en la música es un alzar de pie o mano por igual tiempo. Y ansí las cifras que estuvieren encerradas entre dos líneas, que atraviesan de alto a bajo, es a saber, de la sexta hasta la prima, aquellas tales cifras encerradas valen un compás; si es un golpe, se le dará valor de un semibreve; si hay dos golpes, dos mínimas; si hay cuatro golpes, cuatro semínimas, y ansi todo número que esté con otros o por sí se le dará el valor de la figura que tuviere por señal. Ejemplo:
¶Hay unos puntillos que van de la cifra a las figuras del compás de canto de órgano, y pónense para que se conozca más presto lo que se ha de tañer. Asimismo todos los golpes que vinieren de una figura de canto de órgano a otra se tañerán al compás de la primera señal que hubiere hasta que venga señal diferente, que si es un semibreve todos los golpes siguientes hasta llegar a otra figura diferente valdrán un semibreve, que es un compasillo, y si fuere mínima o cualquiera otra señal valdrá lo que la primera, hasta que venga otra diferente; y porque en los puntillos sobredichos y en esto se vea la claridad, volveré a poner los mismos puntillos de aquí arriba.
¶Ya que se ha tratado del compás, resta tres maneras de proporciones que en este libro se hallarán, que es número ternario de tres mínimas al compás, o tres semínimas o tres semibreves y conocerse ha cuando estuviere esta señal
encima de la cifra. También es de saber que toda cifra colorada se
pone para cantar y que no se deje de tañer, y si estuviere al
principio del compás, siendo una, vale una semibreve, y si fueren
dos cifras coloradas, si la segunda cifra tuviere un puntillo
colorado encima de la dicha cifra, aquella tal cifra vale un
semibreve; esto es para que si se cantare la dicha cifra no deje la
voz de cantar, hasta que venga otra cifra. ¶En algunas partes hay
puntillos negros puestos de lado y debajo, y de la misma manera
sirven que los primeros susodichos. Hay otros puntillos en el libro
tercero, que es en el canto de órgano de los motetes y canciones,
que están debajo de ciertas letras de a,
b, c, los cuales
son para declarar más presto la consonancia de la cifra que viene
con el canto de órgano, y pónese por trechos110
para que no sea tan dificultoso de hallar. ¶No hay más de un
tiempo, el cual significa de esta manera: ![]()
para conocer que en cualquiera parte que estuviere la dicha obra se taña a espacio; y si estuviere con dos puntillos, más a priesa: y si con tres muy más111 a priesa:112 hay una señal, y es esta
y pónese para tornar a tañer de la dicha señal hasta otra misma que estará puesta. ¶Hay cosas fáciles y dificultosas de tañer, y porque cada cual conozca lo que le conviene tañer según su mano y habilidad, hallará las obras de este libro en tres grados, a donde dijere primero grado, es lo más fácil de tañer, y diciendo segundo grado, es un poco más difícil, y siendo del tercero grado, es lo más dificultoso de tañer; y no son tan difíciles que cualquiera que razonable mano tuviere lo podrá tañer. Otras cosas más dificultosas se pudieran poner en el libro, pero la vihuela113 no consiente grandes dificultades. También se pudieran poner cosas más fáciles de tañer, pero no tuviera ser114 la música de ello. Hay algunas fantasías que carecen de redoble, y también traen consigo dificultad; mas los que tuvieren alguna habilidad, gozarán de redobles y orden de voces que en el presente libro se hallan. Es de saber que si en alguna compostura de las que tengo puestas en dos vihuelas acaeciere parecer haber falta de alguna mínima o semibreve, sepan que no fue descuido, sino porque para que la música fuese más sabrosa, fue necesario tomar la una vihuela a la otra la dicha mínima o semibreve y por excusar golpes desabridos que sola una vihuela trae consigo, y ansimismo por quitar dificultad en esto y en algunas de las composturas que se tañen por sí. Hay una señal, y es esta: -ii. y pónese para tornar a cantar la letra de lo pasado, como en el canto de órgano se acostumbra, porque algunas veces se hallará la cifra colorada sin letra y ha se de115 tañer de esta manera. Hay otras señales en el libro del abecé116, do éstas están puestas: en el libro donde se canta el falsete: y en el libro para tañer dos juntos en dos vihuelas. Y en el dicho libro que es para cantar falsete pónense las dichas señales del abecé en el canto de órgano y en la cifra, para que más presto se halle el punto con la cifra y se acierte muy presto, y en lo de las dos vihuelas: para que, si tañendo juntos en concierto, alguno se perdiere, por las dichas señales del abecé se vuelvan a concertar luego. Las aspiraciones y guardas que en la cifra se hallaren, guardarse han como en el canto de órgano: porque son las mismas: y tengan aviso en las aspiraciones que en la cifra están puestas, que parecen primer traste.
¶Este libro se ha repartido en siete libros por la razón que ya se ha oído. Y para que cada uno halle lo que él convenga tañer: mire la tabla a donde hallará lo que le conviniere; y los que tuvieren buena mano no se maravillen de algunas cosas del primero grado: porque en ellas no puede haber la música que en lo más dificultoso. Y como mi fin fue aprovechar a todos como cada uno tome lo que le conviniere a su mano: tengo entendido que no tendrá razón de poner falta: una cosa se ha de mirar para que la música de las fantasías y otras cosas en el presente libro se tañan de buen aire: que se mire el tiempo y conforme a él se taña la dicha música, porque si ha de ir apriesa y se tañe a espacio no parecerá bien, y por esto es menester mirar la intención del autor.
Esta regla de suso es para tañer
perfectamente117 la cifra.
¶Aviso para que la música de este
libro sea bien tañida.
Conviene a saber que cuando se tocare una consonancia de dos o tres o cuatro voces, o canto llano sobre contrapunto, [ha de ser]118 de esta manera. Cuarta en segundo traste, y segunda en primero traste juntas, y luego segunda en vacío sola. Este dicho golpe que es segunda en vacío, el dedo de la cuarta que estaba puesto para el primero golpe no se ha de levantar, hasta que pase la dicha segunda en vacío. Y así de imperfecta a perfecta estará el dedo quedo, como de trecena a docena, o de oncena a decena, y de sexta a quinta, de manera que ha de sonar bien el punto o consonancia que se tocare sobre el dedo del punto que primero se tocó, sino fuere donde se hubiere de levantar el dedo, para sonar otras cosas o puntos diferentes.
De los tonos
En la vihuela yo no hallo tono particular, más de que cualquier119 tono se tañe mejor120 por una parte que por otra. Y para conocer121 los tonos, ha122 de ser en tres maneras. Primeramente en el término, y lo segundo en las cláusulas, lo tercero en la cláusula donde fenecen123. Y así es que primero y segundo tonos hacen su cláusula en desolré, tercero y cuarto en elamí, quinto y sexto124 en fefaút, séptimo y octavo en gesolreút125. Los tonos que se intitulan mixtos, llámanse así, por que no guardan la regla, que son irregulares. Algunas veces acaba la música en una consonancia o cadencia, lo cual se ha de tomar por cláusula, para conocer el tono, sino en los finales y causas sobredichas.
Para que el ingenio no vuele, la pobreza lo retiene126
1 1547: «Cuniga».
2 1547: «philósophos».
3 1547: «dezía».
4 1547: «juntavan».
5 1547: «desseos».
6 1547: «affectos».
7 1547: «della».
8 1547: «bozes».
9 1547: «excellente».
10 1547: «el».
11 1547: «perfectión».
12 1547: «potentias».
13 1547: «intellectivas».
14 1547: «nasce».
15 1547: «dél».
16 1547: «Pythagóricos».
17 1547: «perfeciona».
18 Cf. Platón, La República (617b4-7): «ἐπὶ δὲ τῶν κύκλων αὐτοῦ ἄνωθεν ἐφ' ἑκάστου ... ἕνα τόνον· ἐκ πασῶν δὲ ὀκτὼ οὐσῶν μίαν ἁρμονίαν συμφωνεῖν». «Y encima de cada uno de los círculos [de los husos] estuvo una sirena, traída por ellos, que emitía una voz, en un tono; y de todas las ocho voces resonaba una sola armonía». Eran ocho sirenas pues, y Valderrábano ―siendo católico firme― eligió siete para coincidir con las siete virtudes del catecismo. Y además, siendo músico, tiene sentido que eligiese siete, porque en los preceptos musicales generalmente la octava nota no está contada dentro de una escala propiamente dicha, puesto que se considera ya como la primera nota de la segunda octava y como entidad aparte. La metáfora que propuso Platón es pitagórica en origen, y durante su vida ya se había convertido en algo místico y realmente alejado de la música práctica. Hugo de Celso, escribiendo durante el mismo siglo de Valderrábano, nos define las virtudes en su Repertorio universal de todas las leyes de estos reinos de Castilla (1553): «El Rey deve ser manso e virtuoso y, sobre todo, deve haver en sí las siete virtudes principales, de las quales fe, esperanza, charidad, son para ganar el amor de Dios; e las otras, que son cordura o prudencia, templança, fortaleza e justicia son para bien vivir en este mundo».
19 1547: «spíritu».
20 1547: «deste».
21 1547: «assí».
22 1547: «illustríssimo».
23 1547: «aviendo».
24 1547: «ofrecella».
25 1547: «debaxo».
26 1547: «Strabón».
27 1547: «enpero».
28 1547: «alcançar»
29 1547: «ayre».
30 1547: «y».
31 1547: «provare».
32 1547: «tanbién».
33 «compostura»: composición.
34 1547: «Missas».
35 1547: «escusar».
36 1547: «hórgano». El DRAE la define así, considerándola sinónimo de “canto figurado”: «canto que se compone de notas diferentes en forma y duración y se puede acomodar a distintos ritmos o compases». Juan Bermudo, en su Arte tripharia (1550) nos da una definición coetánea con la vida de Valderrábano: «canto de órgano, dize el músico Andrea [Antico], es desygualdad de figuras : y diversa quantidad de señales. De dos cosas habla esta diffinición : de las quales en este brevemente tractare. Dize en la primera, que consiste el canto de órgano en desygualdad de figuras, o puntos. A semejança de la grammática que tiene una sýllaba breve, y otra longa para hazer harmonía en los versos : assí el canto de órgano no tiene los puntos yguales para hazer buena Música. Son desyguales los puntos, no solamente en las figuras : sino en el valor. Y para saber el valor de cada uno de los puntos : es la diversidad de señales, que es lo segundo».
37 1547: «aora».
38 1547: «colligiendo».
39 1547: «aprovados».
40 «ligeramente»: fácilmente.
41 1547: «auctor».
42 1547: «bivo».
43 1547:«descuydo».
44 1547: «herror».
45 1547: «oviere».
46 1547: «recognocer».
47 1547: «terná».
48 «comoquier»: aunque.
49 1547: «ayan».
50 «de cifra»: en cifra, con brevedad, en compendio. Confusamente, aquí es solo una frase verbal; no está haciendo referencia a las cifras musicales. ¿? creo.
51 1547: «agenos».
52 «alabanza a la música, anónimo».
53 «venir en conocimiento de»: Llegar a enterarse de ello (DRAE).
54 «en peso»: en el aire, levitando.
55 «en el fiel y medio de»: justo en el centro de.
56 1547: «rhithmo».
57 1547: «choros».
58 Los signos de interrogación no figuran en el original.
59 1547: «sphaera».
60 1547: «honrramos».
61 1547: «sanctificamos».
62 1547:«solennizamos».
63 1547: «e».
64 1547: «sanctos».
65 1547: «charidad».
66 1547: «summo».
67 «deprender»: aprender.
68 1547: «ligerimente».
69 «ayuntar»: juntar, añadir.
70 1547: «augmentan».
71 1547: «Orpheo».
72 En la mitología griega, Lino le enseñó a Orfeo como tocar la lira. Generalmente se considera como hijo de la musa Urania y del dios Apolo.
73 Aedo anterior de Homero, asociado con Orfeo. Decían que podía curar enfermedades con sus melodías.
74 1547: «Amphión». En la mitología griega, fue gemelo de Zeto e hijo de Zeus y Antíope.
75 «cuidoso»: cuidadoso; angustioso, fatigoso, congojoso (DRAE).
76 1547: «escrevían».
77 1547: «polían».
78 «a unos mismos»: a sí mismos, entre sí.
79 1547: «Trimegisto». Hermes Trismegisto, un personaje asociado con el dios egipcio Tot. Su nombre en griego [Ἑρμῆς ὁ Τρισμέγιστος] quiere decir “Hermes tres veces el grande”, en latín «Mercurius ter maximus».
80 1547: «Thamiras». En la mitología griega, Tamiris fue un aedo tracio de la antigüedad, que se destacó por su destreza con la lira, por eso Valderrábano lo cita, ya que los vihuelistas se consideraban como herederos a la estética y tradición de la lira grecorromana, por ser instrumentos de cuerda algo parecidos en su forma. Las musas le castigaron al hacerle ciego, y así no pudo seguir tocando la querida lira.
81 Marsias retó a Apolo con su aulós (flauta), y murió como consecuencia, por desafiar a un dios. Se ha empleado su historia para mostrar el concepto helénico de «hubris» u orgullo exagerado.
82 1547: «Connus». Fue un citarista conocido de la antigüedad que le enseñó la cítara a Sócrates.
83 1547: «sirenes».
84 1547: «Apollo».
85 1547: «mesmo».
86 «Aristóxeno»: es más común escribir su nombre como Aristógenes, pero la forma de Valderrábano es todavía aceptada. Fue un filósofo, músico y teórico de la música, y pertenecía a la escuela peripatética.
87 1547: «Hismenías». Fue un político y polemarca tebano del siglo IV a. C.
88 Probablemente se refiere a Asclepíades de Bitinia (124 o 129 a. C. – 40 a. C.), un reconocido médico griego de Asia Menor.
89 1547: «Chirón». Un centauro mitológico reconocido por su sabiduría, hijo de Crono y Fílira, fue un tutor destacado de música, arte y hasta medicina.
90 General y político griego del siglo IV a. C. Estudió con Lisis de Tarento, considerado uno de los últimos filósofos pitagóricos.
91 1547: «vanquete».
92 1547: «avían».
93 «autor grave»: autor erudito, bien respetado o de autoridad.
94 «porque»: para que. Perduraba todavía en el siglo XVI el uso de porque con subjuntivo.
95 1547: «oy».
96 1547: «Aéolicos». Quiere decir el modo mayor, porque empieza en la primera nota, la tónica. Propiamente dicho, cuando se usan los nombres griegos se dice modo ionio para el modo mayor y modo eólico para el menor. La definición de Valderrábano no es común y poco clara.
97 El modo eólico.
98 «cuenta y razón»: Con precaución y advertencia (DRAE).
99 1547: «yguala».
100 “EPIGRAMA [ENTITULADA] SIRENAS, AL ALTÍSIMO MÚSICO, ENRÍQUEZ [DE VALDERRÁBANO]”.
101 “anónimo”.
102 Aonius es un epíteto de las musas. El adjetivo «aonio» significando “perteneciente o relativo a las musas” está recogido por el DRAE.
103 Demódoco fue un personaje que tocaba la lira y que apareció en la Odisea de Homero.
104 Poeana fue la diosa de la venganza.
105 1547: «Syrenum». Esta ortografía es un ejemplo patente de hipercorrección.
106 Las camenas fueron musas o náyades de la poesía que moraban cerca de los pozos y fuentes.
107 Aquelois es un epíteto de las Sirenas, las hijas de Aqueloo y una musa.
108 Calíope fue la musa de la elocuencia la poesía épica, fue mencionada por Virgilio y Ovidio.
109 Este poema caprichoso pertenece al género medieval «laus musicae», que se embebe de la cultura y mitología grecorromanas, y encaja muy bien con los ideales estéticos de los vihuelistas españoles del siglo XVI. Fue escrito probablemente por un conocido de Valderrábano con bastantes estudios en latín (pero su nombre no fue dado), y se nota que pretende ensalzar el contenido del libro, respaldando la música que le sigue con referencias clásicas. La idea fue impresionar al lector antes de que éste comenzase a tocar las cifras con la vihuela, para que esté inspirado en imágenes clásicas como un preludio mental.
110 «por trechos»: a trechos, De distancia a distancia, de lugar a lugar, de tiempo en tiempo (DRAE). “Por trechos” está registrado sólo cuatro veces en el CORDE, así que es una variante bastante oscura.
111 «muy más»: mucho más.
112 El uso de los dos puntos fue común y extendido en los libros musicales del siglo XVI en España, (aunque quizás nos parezcan innecesarios su empleo) así que se conservarán en la presente edición.
113 1547: «vigüela».
114 «tuviera ser»: entiéndanse hubiera sido. (Es una frase verbal insólita, registrada cuatro veces en el CORDE, todos textos del siglo XVI).
115 1547: «ase de».
116 1547: «a.b.c.». Escrito “abc” significa rudimentos de una ciencia, y como “abecé”, significa letra o abecedario.
117 1547: «perfetamente».
118 Se infiere esta añadidura, ya que usó la misma frase cuando habló de Los Tonos. Además, la oración cuelga al aire sin esta inserción de un verbo.
119 1547: «qualquiera».
120 1547: «meior».
121 1547: «conoscer».
122 1547: «a».
123 1547: «fenescen».
124 1547: «sesto».
125 Para todos estos términos musicales, véanse la explicación de Juan Bermudo en su Declaración de instrumentos musicales (1555). Dice: «si en los primeros órganos un modo primero quedava en desolré: en éstos quedará en Are. Si en cefaút por aquellos. En gamaut por estos y assí todos los demás».
126 La marca del impresor del libro, Francisco Fernández de Córdoba. Se inspira en el Emblematum libellus (1531,) de Alciato: «Dextra tenet lapidem, manus altera sustinet alas,/ Ut me pluma levat, sic grave mergit onus./ Ingenio poteram superas volitare per arces,/ Me nisi paupertas invida deprimeret». «Mi mano derecha mantiene una piedra, la otra lleva alas. Como las alas me levantan, así la carga pesada me hunde. Con mi ingenio hubiera podido volitar por las alturas del cielo, si la pobreza no me retuviese». y Alciato a su vez se inspiró probablemente en las Sátiras de Juvenal 3.164-5: «Haut facile emergunt quorum virtutibus obstat/res angusta domi, sed Romae durior illis». “it's not easy anyway to climb the ladder when cramped personal resources block your talents, but at Rome the effort is harder still”. «No es fácil subir cuando angostas [situaciones] domésticas estorban tus virtudes, pero en la Roma es aún más difícil».







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